¡Eureka!
¡Eureka! (en griego εὕρηκα héurēka, "¡Lo
he descubierto!"; perfecto ind. de
εὑρίσκω heurisko,
‘descubrir’) es una famosainterjección atribuida
al matemático griego Arquímedes de
Siracusa.1 2 La
exclamación «eureka» es utilizada hoy en día como celebración de un descubrimiento,
hallazgo o consecución que se busca con afán.3
La historia
cuenta que Arquímedes pronunció esta palabra tras descubrir que el
volumen de agua que asciende es igual al volumen del cuerpo sumergido. Esto le
llevó la solución al problema de medir el volumen de cuerpos irregulares y le
permitió saber si la corona del rey Hierón II estaba
hecha de oro puro al calcular su densidad a partir de la masa ya conocida. Este
hallazgo lo habría realizado mientras se encontraba sumergido en la bañera y
tal fue su alegría que salió corriendo a las calles de Siracusa desnudo gritando ¡Eureka! (‘¡Lo
he descubierto!’).
Quién fue Arquímedes
Nacido el año 212 A.C en
la cuidad de Siracusa, fue quizá uno de los matemáticos más importantes no sólo de sus tiempos, sino que
también de la historia.
Estudió en Alejandría, la
cuna del conocimiento en esa época, bajo otras grandes a los que sorprendió no
sólo por su genialidad, sino por su particular forma de expresarse y un humor
que le provocó más de un problema.
Si bien la matemática era
su pasión y es responsable de varios enunciados que se utilizan en la geometría
moderna, también contribuyó fuertemente en la física y en el área bélica. Los
conocimientos de Arquímedes, fueron utilizados para diseñar varias máquinas
utilizadas durante las Guerras púnicas, en las que perdió la vida el año 212
A.C.
La causal de su muerte, a manos de
un soldado romano, también es leyenda: Al estar tan concentrado en uno de sus
trabajos, le fustigó por pararse sobre sus diagramas. Ofendido, el soldado
terminó asesinándole.

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